El relevo en La Zarzuela supone modificar retratos, títulos oficiales y hasta el escudo
Por Andrés BARTOLOMÉ
El cambio de Jefe de Estado trae consigo modificaciones políticas e institucionales, pero también en el día a día de los ciudadanos: las monedas, los sellos, la rúbrica en los títulos oficiales, los retratos e incluso el equipo de fútbol de la Corona.
Sin duda, el cambio más significativo es el relevo de la efigie que aparece en las monedas en circulación. El primero que manejó billetes con la imagen de los nuevos Reyes fue, en octubre de 2014, José Luis Torrente, el inefable personaje creado por Santiago Segura. Más allá del cine, la auténtica permuta se hizo esperar, aunque fue ese mes en que se estrenó la quinta entrega torrentiana cuando la Secretaría del Tesoro y Política Financiera, dependiente del Ministerio de Economía, autorizó el cambio para que las monedas del Rey Don Juan Carlos que hemos manejado desde1975 compartieran curso legal con las de Felipe VI.
El Tesoro Público ya había cubierto su cupo de emisión para 2014, por lo que hubo que esperar hasta 2015 para ver las nuevas piezas en circulación (antes hubo una serie conmemorativa para coleccionistas). Para realizar el cambio de efigie, el Tesoro tuvo que pedir autorización a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo (BCE).Tras el permiso, se reunió la Comisión de la Moneda –que incluye al Tesoro, al Banco de España y a la propia Casa de la Moneda–, que inició el proceso para la acuñación de las nuevas piezas. Finalmente, la sucesión llegó, casi ocho meses después, a las monedas de uno y dos euros: las nuevas piezas de curso legal con la imagen de Felipe VI empezaron a distribuirse el pasado 2 de febrero.
En cuanto a los sellos, el 12 de octubre de 2014, día de la Fiesta Nacional, se pusieron en circulación los primeros dedicados a los actuales Reyes, una emisión conmemorativa de Correos que constaba de dos estampillas, una con el retrato de Felipe VI y la otra con la imagen del Monarca junto a Doña Letizia, ambas por valor de un euro.
El pasado 20 de enero se estrenó una serie básica con la imagen de Felipe VI. La novedad, en consonancia con la imagen de modernidad de la Casa Real, era la inclusión en una de las estampillas de realidad aumentada, una aplicación que permite al usuario desde su dispositivo móvil capturar el retrato del Monarca y acceder a información sobre el Jefe del Estado y su presencia en la filatelia.
Sobre los retratos, el artículo 85 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales dice que «en lugar preferente del salón de sesiones estará colocada la efigie de S.M. El Rey». La norma se incluye entre los requisitos de celebración de los Plenos municipales. Pero no sólo los ayuntamientos, los retratos oficiales colocados en oficinas, en los juzgados, en el Congreso de los Diputados y demás edificios públicos también tuvieron que hacer hueco a Don Felipe.
Una de las primeras en estrenar imagen Real fue María Dolores de Cospedal en el Palacio de Fuensalida de Toledo. En instituciones como la Asamblea de Madrid, por ejemplo, el cambio se hizo en todos los despachos, pero en la Sala del Consejo de Gobierno se ha mantenido un enorme cuadro con la figura del Rey Don Juan Carlos por sus especiales dimensiones. Y en un Ministerio monárquico por excelencia como el de Defensa, cada despacho cuenta con la fotografía de Felipe VI desde septiembre de 2014, según fuentes del gabinete de Morenés.
En colegios y universidades públicas no es obligatorio, aunque suele ser costumbre. En dos de tres centros escolares consultados al azar por este diario no había retrato del Rey actual ni de su antecesor, y en el tercero, Don Juan Carlos seguía en las aulas porque «nadie ha comunicado nada». Fuentes de Patrimonio Nacional explicaron a este periódico que se puede descargar desde su web (www.patrimonionacional.es) el retrato oficial del Monarca, que antes se podía comprar o era distribuido por la propia institución, aunque a ayuntamientos como el de Navalperal de Pinares (Ávila), tras un primer contacto el 10 de octubre de 2014, llegó a primeros de año un paquete por mensajería –que remitía Patrimonio– con cuatro láminas Reales. Su coste: 14,68 euros.
Otra de las novedades fue el escudo Real, que se desprendió del yugo y las flechas, herencia de los Reyes Católicos. Además, el azul característico que usó Juan Carlos I pasó a ser carmesí, que se incorporó también a las matrículas de los coches oficiales del nuevo Rey.
En cuanto a eventos deportivos, Don Felipe ya presidió la final de la Copa del Rey en 2012 entre Barcelona y Athletic de Bilbao y ha representado a la Corona en numerosas ocasiones, pero la final del 6 de junio fue su primera cita como Monarca, con incómoda pitada al himno incluida.
Y si en 39 años el Real Madrid fue el once predilecto del inquilino de La Zarzuela, el Atlético se ha convertido ahora en el equipo del Rey, ya que Don Felipe es un aficionado confeso del conjunto rojiblanco. Distinto será también el modo de expresar las emociones en el campo. La efusividad de Don Juan Carlos a lo Sandro Pertini en España ‘82 ha dado paso a una alegría más contenida por parte de su hijo.
Y hay más. El decreto sobre Obtención, Homologación y Expedición de títulos universitarios especifica en sus artículos tercero y decimoséptimo que deben llevar la firma del Rey. Pero ya no firma «Juan Carlos I, Rey de España», sino que ahora la rúbrica es de «Felipe VI, Rey de España». También en el ámbito de la educación, quienes se encargan del contenido de los libros de texto deben tener en cuenta la nueva situación histórica y ampliar el temario para los estudiantes.
Por último, entre otras innovaciones ya vividas, el tradicional discurso de Navidad –con protagonista y escenario renovados– o la foto familiar de Marivent. Otros cambios están por ver. En los próximos años puede haber un hospital Reina Letizia o un auditorio Felipe VI. De momento, el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza seguirá con ese nombre.
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